viernes, 20 de noviembre de 2015

INTELIGENCIA ARTIFICIAL
¿El futuro de la especie humana?

Desde la creación de las calculadoras, máquinas con la capacidad de resolver operaciones aritméticas básicas, la mente de los seres humanos sueña con crear inteligencia artificial (I.A.), es decir, máquinas capaces de emular el pensamiento. Actualmente hay un avance enorme en robótica y programación, por ejemplo: las grandes industrias cada vez requieren menos empleados para la fabricación en serie de sus productos, ya existe software para automóviles que les permite manejarse solos a velocidades controladas y también estacionarse, hay prototipos de máquinas limpiadoras y abrillantadoras de pisos etcétera. Sin embargo estas tecnologías son muy costosas y no están al alcance de todos, pero en el futuro su producción en masa las abaratará y cambiarán la forma de vivir de la mayoría de los humanos, como lo ha hecho ya el internet, las computadoras personales y los dispositivos móviles.

La palabra robot fue acuñada por el escritor checo Karel Capek en 1921. En ese entonces se imaginaba a los robots como androides metálicos que avanzaban en rueditas y tenían múltiples tentáculos. La biblia dice que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, ¿podríamos lo humanos crear androides a nuestra imagen y semejanza con I.A.? ¿El cuento de Pinocho, una marioneta de madera creada por un viejo solitario que adquiere vida, podría ser real? De alcanzarse este nivel Esta idea se ha presentado como ciencia ficción en muchas películas desde los años 80 hasta la fecha, pero en un futuro podría volverse realidad.

Para crear I.A. se necesita emular al cerebro humano, el cual a pesar de que se le imagina como una “unidad”, en realidad es una compleja red de múltiples circuitos interconectados por neuronas a diferencia de las máquinas actuales que cuentan con un solo microprocesador que se divide en varios núcleos (actualmente hasta ocho núcleos en los celulares más potentes) y que guardan la información en una única memoria. Por tanto la investigación actual se basa en dilucidar las redes neuronales humanas y a partir de ahí, copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro.

Los frutos en estos avances se pueden apreciar en la poderosa computadora Deep Blue, que cuenta con la programación suficiente para vencer a cualquier humano en una partida de ajedrez, pues no solo tiene una gran cantidad de jugadas grabadas, sino que aprende del adversario por lo que con el tiempo se puede anticipar a tus jugadas para vencerte, incluso si eres muy bueno. Recuerdas los autos que se manejan y estacionan solos, pues también son resultado de estas investigaciones neuronales.
¿Podrán en el futuro pensar las máquinas?


Actualmente las máquinas pueden realizar tareas parecidas a las humanas, pero solo en un ámbito especializado, como recorrer una trayectoria con obstáculos, memorizar o ejecutar procesos complejos entre otras cosas; pero “pensar”, es algo diferente avanzado, pues requiere tener un pensamiento inductivo, deductivo y creativo para resolver los problemas dependiendo del contexto en el que se ejecuten. Las máquinas no resuelven bien los problemas en situaciones inesperadas y el medio circundante no modifica estructuralmente sus funciones o circuitos, además de que carecen de una interacción social que les permita evolucionar o autoperfeccionarse. Sin embargo el sueño de crear I.A. es un fuerte motor que llevará a la humanidad hacia avances que hasta ahora quedan en la imaginación, como la creación de tropas interestelares que busquen planetas con cualidades habitables y construyan para nosotros colonias humanas extraterrestres.


Elegí este tema por mi fascinación con la idea de que la  I.A. es posible. Vi el tema por primera vez en la película “Intelegencia artificial” de director Steven Spielberg, la cual les recomiendo ver si aún no lo hacen. Comenzé el tema con una pregunta interesante para cualquier lector: ¿el futuro de la especie humana? Y de ahí en adelante todo fue fácil.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Les comparto mi mapa conceptual sobre el tema: Aprendizaje autónomo, eje articulador de la educación a distancia